CONGELADOS

 


—Corre, amiga, corre. Esa odiosa mujer es muy peligrosa y capaz es de hacernos algo por negarnos a casarnos con sus hijos. —dice una joven mujer de la edad media a su mejor amiga mientras ambas huyen por un bosque de Suecia.
—Eso hago pero estoy empezando a cansarme. —responde su compañera. —Además este frío me machaca los huesos y es algo difícil correr por un bosque esquivando árboles y animales.
—Pues tenemos que hacerlo. Además piensa que cuando salgamos de aquí iremos directa a la felicidad. —le recuerda su amiga. 
La otra joven sonríe ante las palabras de su compañera.
En otros rumbos, dos hermosos hombres, hermanos de crianza, que no de biología, comienzan a impacientarse. 
—Tranquilo hermano, pronto estaremos lejos de aquí y del peligro. Lejos de esa bruja y sus hijos del demonio. —dice un joven de cabello largo y castaño de ojos oscuros a su hermano.
—Eso espero porque tengo una inquietante sensación recorriendo mi cuerpo. —le asegura el otro joven de cabello claro, y ojos azules. 
Más cuando la maldad quiere imponerse no hay nada que parezca detenerla. 
—¡Por fin! —exclama sonriente Marcus al mirar frente a él. 
—Llegaron a tiempo. —responde Joey sonriendo también. 
Los hermanos corren a abrazar a las mujeres que aman, las amigas que corrían por el bosque y las estrechan entre sus brazos.
—¿Estáis bien? —inquiere el rubio. 
—Sí, amor. —contesta Catharina, una de las jóvenes, acariciando su rostro y besando sus labios con ternura. 
—Entonces vámonos de aquí muy lejos antes que nos encuentren. —recuerda Marcus mientras abraza a la mujer que ama, Annika. 
—Demasiado tarde. —dice la malvada Bruja Blanca. 
La Bruja Blanca, a pesar de su apariencia y sus ropas blancas y ropas blancas y brillantes, es un ser mágico de quien nadie conoce su nombre. Sus maldades son conocidas más allá, mucho más allá de los contornos del país. La malvada hechicera de su clan no conoce los sentimientos, ni los afectos. Y no ha dudado en eliminar y hechizar a toda su familia para ser la única persona mágica del lugar. 
Solo profesa sentimientos por sus cuatro vástagos a los que parece querer. Aunque en realidad se trate de un mera cuestión de supervivencia y ego ya que sus cuatro descendientes podrían acabar juntos con ella si así lo quisieran. 
—¡Marchaos y dejadnos en paz! —les pide Annika.
Las cuatro parejas se abrazan provocando la ira del malvado ser mágico. 
—Ya que vuestros corazones han demostrado ser fríos como el hielo al rechazar el amor de mis cuatro hijos, hielo seréis. 
La bruja alza los brazos y usa sus poderes mágicos para separar a las parejas, luego desencadena una poderosa tormenta de nieve. Acto seguido congela a los cuatro enamorados haciendolos desaparecer. 
—Así estaréis por toda la eternidad. Muertos en vida. Solo si alguna vez os llegarais a encontrar y recordar podríais... Pero eso nunca pasará, estaréis sin memoria. —se ríe de forma malvada. —Mis hijos han sido vengados y la profecía que anuncia mi fin a manos de dos parejas jamás se cumplirá. 
La hechicera se transforma en cuervo y se aleja volando de allí junto a sus vástagos también transformados en cuervos. 
Muchos, muchos años después, en los años noventa... 
Un grupo de personas efectúan una búsqueda de un excursionista que se ha perdido en la nieve. Picos y palas usan para retirar nieve y poder avanzar por el bosque en la búsqueda hasta que...
—¿Qué es esto? —comenta uno de ellos en voz baja al dar con su pala algo rígido. —¿Será una placa de hielo bajo la nieve? 
Pero cuando el hombre sigue cavando...
—¡Santo Cielo! —exclama dando un paso hacia atrás asustado. 
—¿Qué ocurre? —responde uno de sus compañeros al ver la reacción de su amigo y acercándose al lugar. 
El hombre tiene la misma reacción que su compañero al observar lo que hay bajo la nieve pero recupera la compostura enseguida. 
Observa con detenimiento aquello que parece tener figura humana. Una figura humana de mujer y con ropaje antiguo.
Y la historia se repite en tres ocasiones más a lo largo del bosque. 
Pensando que pueden sacar algún tipo de beneficio de esos hallazgos tan realistas se llevan con ellos a las cuatro figuras. 
El excursionista aparece poco tiempo después refugiado debajo de un árbol y hecho un ovillo. 
Todos regresan con bien al lugar en el que se alojan mientras dura su estancia allí. Cada uno de ellos lleva una de esas figuras y la deposita en el interior de su habitación hasta que se las puedan llevar a la ciudad. 
La noche llega y todos, rendidos por el rescate se quedan profundamente dormidos. 
A la mañana siguiente en el lugar donde habían depositado sus hallazgos tan sólo hay una gran cantidad de agua. Todos se afanan en buscar a lo que han encontrado bajo la nieve pero no hay ni rastro de ellos.
Lejos de alli en Estocolmo, cuatro personas deambulan perdidas y con la ropa mojada. La gente les mira fijamente sin ningún tipo de pudor mientras ellos, que no saben donde están, miran a su alrededor contemplando atónitos las luces que por Navidad adornan las calles de la ciudad. Tiritando de frío y desorientados buscan algun lugar donde refugiarse pero nadie les presta ayuda y parecen apartarse por donde ellos pasan. Cuando las fuerzas les abandonan se desmayan en plena calle.
Los cuatro despiertan poco después en la habitación de un hospital porque unas buenas personas los auxiliaron al desmayarse. Ahora están en un centro médico, un lugar que no conocen, con personas que no conocen y de las que desconfían. Y lo peor de todo es que no saben quienes son.
La Bruja, en su mundo, ha logrado casar a sus cuatro hijos con príncipes y princesas herederas valiéndose de engaños y hechizos haciéndolos pasar por miembros de la realeza de unos desconocidos pero poderosos reinos, a pesar que sus vástagos no aman a las personas con las que se han casado. Sus planes cambiaron y decidió usar a sus propios hijos poniendoles en una posición de poder para de ese modo tener control absoluto de los cuatro reinos y su dinero convertiéndose en alguien más poderosa aún. 
Sin embargo sus vástagos, que han aprendido el arte del engaño, la traición y la manipulación de su propia madre, la han apartado de sus vidas y sus reinos porque tienen sus propios planes. La hechicera enfurecida ya planea vengarse de sus propios hijos.
Se siente indestructible ya que la profecía no se cumplirá al haberse desecho de Marcus, Joey, Annika y Catharina.
Al recordar aquello la maga sonríe.
Cinco años despues...
Nueva York en plena Navidad. La ciudad donde muchas personas desean cumplir sus sueños aunque no todo es tan bonito como la fábrica de los sueños te hacen creer.
Un guapo hombre de melena castaña que se dedica al mundo de la moda sale de una tienda con algunos paquetes en la mano. No tiene familia así que esos regalos son para él mismo. Es mucho lo que viaja por su trabajo y largas las sesiones de fotos para las que posa y se los merece. Sin embargo siempre ha tenido la sensación de que en su vida falta algo. Solo sabe que se llama Marcus, eso sí pudo recordarlo. Pero nada más. 
Desde hace un año tiene sueños muy extraños pero que parecen reales en los que se ve en algún lugar nevado y abrazando a una mujer de cabello claro con el corazón latiéndole enamorado. 
A unas calles lejos de él, dos jóvenes mujeres rubias terminan de realizar unas compras mientras son observadas por varias personas que las miran y sonríen o cuchichean. 
Las han reconocido pues sus rostros son familares para los estadounidenses al ser dos actrices famosas. Sus agentes han tenido que inventarles una vida para la prensa ya que al igual que Marcus no recuerdan nada de sus vidas, tan solo sus nombres y tampoco tienen familia. 
Todas sus vidas están en blanco.
Algo impulsa los pasos de los tres jóvenes y todos ellos acaban entrando en un local donde una potente voz con un inglés neutral entona una balada al ritmo de una guitarra. Los tres se acercan al escenario y de pie escuchan al vocalista de una banda de rock. Enseguida una extraña sensación les recorre el cuerpo al ver a Joey, el rubio cantante de ojos claros tocar su guitarra.
Cuando el intérprete acaba la canción y eleva el rostro los ve. Llevados por algo que no pueden explicar los cuatro se miran entre si. Una ventana del local se abre de repente y un frío helado acompañado de unos copos de nieve entran en el local. 
Los cuatro jóvenes miran la ventana y envueltos por el gélido aire comienzan a tener visiones en sus memorias. No entienden lo que están viendo y aunque su primer instinto es salir de allí algo les impulsa, no solo a quedarse, sino también a acercarse los unos a los otros. Durante varios minutos todos se miran fijamente.
Una fuerte ventisca los envuelve y todos desaparecen del local por arte de magia llegando a un bosque helado. El mismo bosque de sus sueños extraños.
—Bienvenidos. —les dice una mujer de ropa oscura y aspecto poco agraciado.  —Sé que mi aspecto asusta porque no soy una mujer hermosa como mi hermana la Bruja Blanca pero no tenéis nada que temer de mí. Teníais que regresar al lugar al cual perteneceis para que la profecía se cumpla aunque ella crea que al haberos hechizado se ha librado.
En ese momento los cuatro comienzan a recordar lo poco que aún no habían recordado.
—Ella...nos...—dice Marcus.
—¡Maldita! —exclama Joey con rabia. —¡La voy a hacer pagar por todo!
Catharina le tranquiliza. 
—No te llenes de odio, amor. —dice Catharina acariciando el cabello rizado de Joey con dulzura. 
Él la abraza. 
—El mundo necesita vuestra ayuda. Los cuatro hijos de mi hermana se han casado con príncipes y princesas de reinos poderosos y hasta ahora no han hecho nada pero sabemos que están tramando algo y son aún más ambiciosos y malvados que su propia madre. Si no los sacamos de allá, no solo esos reinos sino el mundo entero pagará las consecuencias ya que el mal se instalará en la Tierra y será muy difícil cambiar eso. Su madre tiene que ser neutralizada pero esa no es vuestra misión a pesar que ella así lo crea. La profecía se va a cumplir porque los encargados de cumplirla están más cerca suya de lo que imagina. Pero para eso tenemos que "forzar las cosas" 
—¿Y nosotros como podemos ayudar? —pregunta Annika. 
—Si mis sobrinos aún albergan sentimientos por vosotros, como sospecho, será más fácil hacer salgan de palacio. Tenenos que usar ese mismo engaño que ellos han aprendido de mi hermana para alejarlos de los castillos que comparten con sus cónyuges. A veces la mejor forma de destruir a alguien es usando sus mismas armas. 
Dicho y hecho los cuatro jóvenes piden una cita en palacio con la excusa de llevar un presente a los monarcas y en cuanto los hijos de la Bruja Blanca los ven los sentimientos dormidos despiertan y sin ningún tipo de disimulo se acercan a las personas en las que habían puesto sus ojos siguiéndolas cuando estas abandonan el castillo a pesar de las peticiones de sus esposos y esposas. Ni siquiera la guardia real puede detenerlos. 
Uno a uno los hermanos van llegando al mismo bosque donde su madre hechizó a Marcus, Annika, Joey y Catharina. Creyendo que al fin estarán con las personas que de verdad les interesan aunque sea como sus amantes se encuentran con sus hermanos. 
Las dos parejas de enamorados se besan y abrazan provocando la ira de los hijos de la maga. 
—¿Qué significa esto? —dice uno de ellos. 
—Preguntadle a vuestra madre. Ella nos pidió que os sacaramos de palacio. —miente Marcus. 
En ese momento, aparece la Bruja Blanca que ha recibido, al parecer, mensajes de sus hijos para verse allí. 
No es cierto. Alguien envió esos mensajes con el objetivo de llevarla hasta allí. 
—¿Por qué nos engañas, madre? —pregunta una de sus hijos 
—No digas estupideces. No os he llamado, pero ya que estáis aquí... —enarca una ceja con maldad. —Vais a pagar por haberme traicionado. —dice la hechicera levantando los brazos. 
—Sabes que no puedes tú sola contra nosotros. —le recuerda su vástago mayor. 
Al ver a las dos parejas allí juntas y felices enfurece. 
—¿Qué demonios? No puede ser. 
—Sí puede ser, hermana.. —dice la Bruja Negra apareciendo en ese momento. —Y ni te molestes en tratar de destruirlos de nuevo. Ellos no son los que acabarán con tu reinado de maldad. A esas personas siempre las has tenido cerca y nunca lo has sabido. —asegura su hermana. 
La malvada hechicera, que de tonta no tiene un pelo, enseguida se da cuenta de lo que quiere decir su difunta hermana pequeña. 
—Luego me encargo de todos vosotros. —amenaza la maga a los enamorados. —Ahora tengo un asunto del que ocuparme. —dice dirigiéndose a sus hijos. 
La maga comienza a lanzar rayos a sus propios hijos para acabar con ellos pero estos logran esquivarlos. En ese momento todos sus vástagos se unen, unen los poderes mágicos heredados de su madre y crean una gigante bola de fuego que lanzan contra ella. 
La Bruja Blanca acaba atrapada dentro y es achicharrada por el fuego no sin antes maldecir a sus vástagos. Instantes después la ropa chamuscada de la bruja cae al suelo para segundos después desintegrarse. 
Los cuatro hijos de la nigromante emprenden camino de regreso a palacio pero su tía les detiene. 
—Lo siento sobrinos, pero vosotros no vais a ningún lado. —dice la Bruja Negra. —Heredasteis la maldad de vuestra madre y no podemos permitir que sembreis el caos y la destrucción. 
Los descendientes intentan escapar pero los espíritus poderosos de toda la familia lo impiden. A diferencia de la Bruja Blanca y sus vástagos el resto de los miembros del clan eran buenas personas que usaban su magia para el bien. Aunque los vástagos de la fallecida hechicera intentan deshacerse de todos ellos, no pueden contra la magia poderosa y llena de luz de sus familiares.
A pesar que todos ellos están en contra de la violencia acaban con las vidas de los cuatro herederos de la malvada hechicera y se llevan sus almas con ellos y al igual que harán con la de su madre. Luego las dejarán en un lugar seguro que solo ellos conocen para que sus ánimas no puedan escapar de allí. Atrapadas para siempre y vigiladas constantemente.
—Ya podéis vivir en paz. —les sonríe la Bruja Negra a los cuatro enamorados que se besan instantes después. —Tomad este colgante mágico. Cuando queráis volver al mundo el que os reencontrasteis o queráis volver a la época en la que nacisteis basta con que uno de vosotros se lo ponga y los demás estéis a su lado. Él os transportará a través del tiempo y el espacio. Cada vez que viajeis con él tendréis que turnaros para usarlo. 
La hechicera les sonríe y desaparece en la nada junto a los demás fantasmas. 
Felices, y sabiendo que estarán juntos para siempre se casan en un lugar en el que se volvieron a encontrar ; Nueva York. Y para volver a la ciudad de los rascacielos usan el colgante mágico que la Bruja Negra les entregó antes de irse. 
Además muy pronto mandarán construir una casa, un hogar en Suecia en el que vivir los cuatro juntos cuando sus trabajos lo permitan. 
Y sobre todo alejados de Hollywood. 
FIN





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