LA SIRENA DE MIAMI


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Víctor Sánchez reside en Miami desde hace veinte años, cuando se trasladó con su familia hasta allí, procedentes de su Cuba natal en busca de un futuro más próspero. Le ha costado mucho adaptarse a aquel lugar desconocido tan distinto en todo a su país.

Cuando emigró a Estados Unidos tenía quince años no sabía hablar inglés y dejó a sus amigos de toda la vida en La Habana, para habitar en un lugar nuevo que además en un principio y por si fuera poco, no pareció acogerles muy bien. O al menos todo lo bien que hubieran deseado.

Cuando llegó a Miami no habían tantos latinos allá como en la actualidad.
Un día se dió cuenta que si su familia y él querían vivir allí tendrían que adaptarse al país y no el país a ellos.
Comenzó a relacionarse con angloparlantes y eso le ayudó a aprender un perfecto inglés, ya que su familia no podía permitirse tomar clases, pues vivían al día. Eran muy pobres por aquel entonces.

El resto de la comunidad cubana le consideraban un racista con su propia gente por preferir la compañía de los estadounidenses, que la de sus compatriotas. Aunque eso no era cierto.

Pese a su origen humilde, Víctor se ha convertido en el hombre más rico de Miami. Y todo se lo debe a su lucha, su tesón y su esfuerzo. Su empresa naviera es la más afamada del país.
El cubano posee todo aquello que una persona podría desear, materialmente hablando. Aquello de lo que carecía en Cuba, ahora lo tiene allí a manos llenas.

Sin embargo, el dinero no le ha hecho feliz. Sus padres y su hermano con los que llegó a Estados Unidos hace tiempo, fallecieron hace un par de años en un accidente de tráfico. Permanecieron mucho tiempo en coma y ni todo el dinero que posee los pudo salvar.

Por eso el empresario ha aprendido a darle al dinero su valor justo, no más.
Algunas personas matarían por disfrutar de una fortuna como la suya, ya que el dinero parece ser lo único que les puede hacer dichosos.
En cambio él, que dispone de una cuantiosa fortuna, la regalaría íntegra si eso le devolviera a su familia.
No entiende el desmedido interés de algunas personas por ser dueñas de una inmensa riqueza.

—¡Pobres idiotas! Creen que el dinero puede brindarles todo aquello que necesitan para ser felices. Y sin embargo ignoran que no todo es tan bonito, ni tan ideal como parece! —! se lamenta el empresario.

Víctor lleva a pesar de su riqueza una vida sencilla, si bien disfruta de una privilegiada posición social, vive en una espectacular casa y conduce un descapotable negro. Pero también goza de las cosas sencillas de la vida.

Navegar por alta mar a bordo de su pequeño yate es lo que le hace mas feliz.
Gozar del sol y del océano es una sensación que no se compara con ninguna y otra.
Eso es lo único que le relaja y le distrae cuando no está trabajando.

El empresario tiene fama de huraño y arisco entre cierto sector de la alta sociedad de Miami. En el fondo sigue siendo alguien de gustos sencillos, que siente aversión por esa clase de personas, es decir aquellas a las que les gusta gastar dinero y vivir entre el lujo y la opulencia.
Apenas acude a la multitud de fiestas que por cualquier motivo se organizan en la cuidad y a las que es invitado con relativa frecuencia.
Solo hace acto de presencia en eventos especiales a los que por motivos laborales no le queda más remedio que asistir.

Víctor es un hombre muy atractivo. Eso le ha convertido en el objeto de deseo de varias mujeres.
Todas ellas han intentado cazarle. Alguien tan guapo y con tanto dinero es un gran partido para mujeres avispadas y ambiciosas como ellas. Pero por desgracia para todas, el naviero no ha puesto los ojos en ninguna, razón por la cual ya comienza a circular un rumor acerca de su presunta homosexualidad.

—Debe ser esa la causa. Si no es así, no comprendo que no se haya fijado en ninguna de las mujeres hermosas que estamos tratando de conquistarle. Es imposible que no le atraiga ninguna. —comenta una de ellas, hija de un empresario de bikinis, a otra amiga. —Quizás estemos perdiendo el tiempo con un hombre que tal vez nunca se fije en una mujer.

No es que Víctor sea homosexual, todo lo contrario. Le encantan las mujeres. Pero no tiene intención alguna de relacionarse con ellas, ni como amigas, ni como parejas. Conociéndolas como las conoce, ni se molesta en acercarse a ellas.

En el fondo marino, las criaturas acuáticas viven tranquilas en su hábitat natural en armonía unos con otros y muy indignados con los mortales. Algunos de ellos se dedican a contaminar el océano sin importarles en lo más mínimo el daño que puedan estar ocasionando al ecosistema marino.

El cubano que ha decidido tomarse el día libre, monta en su yate y se adentra en alta mar. Se despoja de su ropa y se zambulle en el agua. Gracias al deporte que práctico desde niño en Cuba, en especial la natación y el buceo, posee una gran capacidad pulmonar. Gracias a ella puede permanecer largo rato debajo del mar sin bombonas de oxígeno.

Víctor comprueba desolado la gran cantidad de basura que hay allí. Por lo visto algunas personas que se creen dueños del mar, en realidad de toda la naturaleza y lo consideran un vertedero en el que arrojar todo aquello de lo que se quieren deshacer.
Jamás había visto algo semejante, aunque sabía que eso sucedía por comentarios de los ecologistas. Sin embargo nunca lo había visto con sus propios ojos.

«Esto no puede ser» «Hay que hacer algo» piensa el hombre.

Pero él parece ser el único ejecutivo del país con conciencia ecológica.
Pese a la cantidad de objetos que ensucian el océano, Víctor todavía puede apreciar la increíble belleza del fondo marino, de sus criaturas, de sus arrecifes de coral.

Unos segundos más tarde se da de bruces frente a frente con la criatura marina más espectacular de todas. Una hermosa sirena de largos y negros cabellos flotando en el agua, piel tostada y grandes ojos azules que le miran en silencio.
Él trata de tocarla para comprobar que lo que tiene frente a si es real o solo se lo está imaginando. Sin embargo, la criatura se aleja nadando a gran velocidad, mientras el cubano trata de perseguirla.

Aunque es un excelente nadador, la sirena es mucho más rápida que Víctor y enseguida desaparece de su vista.

El empresario da por concluida su excursión por el fondo oceánico y sube a su embarcación. Retuerce un poco sus largos y ondulados cabellos para escurrir el exceso de agua y toma un zumo de frutas de la nevera del barco. Luego se sienta un raro a tomar el sol mientras recuerda su sorprendente encuentro con la criatura marina hace tan solo unos minutos. El sol acaricia su cara y su musculoso cuerpo de piel tostada. Se queda profundamente dormido minutos después.

Horas más tarde, un fuerte golpe le despierta. Enseguida se percata que se ha quedado dormido y ahora se encuentra quién sabe dónde luchando contra una fuerte tormenta que hace zozobrar peligrosamente su yate.
El cubano trata por todos los medios de recobrar el control del barco.

Tras luchar durante largo rato al fin lo logra. Cuando emprende el camino de regreso a su hogar, descubre flotando en el agua el cuerpo inconsciente de una mujer. Se arroja al mar sin dudarlo y acude en ayuda de la chica.
Cuando llega junto a ella, la sujeta con fuerza por la cintura y la sube a la embarcación con intención de llevarla a un hospital.
Pero cuando repara en el ser que ha subido a bordo, se da cuenta que se trata de la sirena que vió horas atrás.

No puede llevarla a un hospital, pues pronto se propagaría la noticia sobre su existencia. Entonces algunos intentarían estudiarla. Eso la haría sufrir y él no desea que ninguna criatura de la naturaleza sufra. Además todavía no está seguro si aquella criatura tan hermosa es una sirena real o solo una mujer desválida.

¿Pero qué está diciendo? Se supone que los seres como ella son solo mitología, no algo real.

Lejos de allí, una malvada bruja recuerda toda su vida.
Como inmortal y miembro de una malvada y poderosa estirpe de brujos y brujas, ha abusado de sus poderes mágicos para someter a los mortales.
Los pertenecientes a esta malévola familia han sido destruido finalmente por una profecía que les acompaña desde que nacen. Cada miembro del clan nacía con la maldad y la magia en su interior, pero también con dicha profecía ligada a ellos que auguraba su aniquilación.

Todas y cada una de las profecías se han cumplido.
La última en ser destruida fue su hermana Elora, derrotada por la difunta madre de la princesa Emilia, una princesa inglesa de la era medieval.

Hasta el momento, ella es la única que no ha sido alcanzada por dicho augurio y se siente una triunfadora. Cree ser invencible y que nadie podrá detenerla nunca.
No siente nada, absolutamente nada por nadie que no sea su hija Julia, que ignora la verdadera vida que ha llevado su madre.

Lejos de allá, Víctor tripula su yate rumbo a casa.
La sirena ocupará una de las habitaciones de su mansión
Se quedará en ella hasta que se restablezca por completo.
Después de todo y de una forma u otra él es, en cierta medida responsable de lo sucedido. Aunque en realidad han sido la tormenta y su barco los causantes.

La tormenta marítima podría haberse desencadenado de igual forma, pero si Víctor no hubiese estado cerca con su yate, tal vez ella no se habría golpeado la cabeza contra él.

Entretanto la bruja recuerda lo que ha hecho para que su hija sea feliz junto al hombre que ama. Eliminó a la competencia el día que lanzó un hechizo sobre la rival de Julia transformándola en una sirena. En cuanto la vió aparecer lo pronunció.

Lo que la hechicera ignora es que la que estaba aquel día en la playa no era la rival de su vástaga, sino Milagros.
El parecido entre ambas la confundió, ya que físicamente son idénticas. Sin darse cuenta hechizó a la chica equivocada.

Su hija logró casarse con el hombre de su vida ignorando lo que su madre había hecho para que ella pudiera ser feliz. Aunque en un principio amaba a la otra joven, la dulzura de la hija de la bruja conquistó el corazón del que ahora es su esposo.

La maga cree que ha sido fruto de lo que ella hizo, pero el marido de su hija se enamoró de Julia que así se llama la joven, sin necesidad de hechizo alguno. La joven ignora que su progenitora es una hechicera de malvado corazón y no parece haber heredado los poderes de su maléfica madre.

Víctor llega a su mansión estilo colonial con la sirena en brazos y la lleva a la habitación de invitados.
La deposita sobre la cama con dosel y la arropa.
Después llama a su médico personal y se queda con ella en la habitación para que nadie descubra a la sirena.
Tras revisarla el doctor asegura que sufre una pequeña conmoción cerebral y aconseja al cubano no moverla de la cama.

—Recuperará la consciencia por si misma en unas horas. —le informa el doctor al empresario.

Paloma la joven a la que la maga quería destruir realmente y que en realidad es hermana gemela de Milagros, la sirena, ha esperado mucho tiempo para reencontrase cara a cara con la bruja. No desea venganza, solo justicia.

Esa mujer debe pagar por lo que ha hecho y ella se encargará de eso. Cuando lo logre, entonces podrá dedicarse a reconquistar el amor del hombre con el que había empezado a salir cuando todo ocurrió.
Julia le informa a su esposo que pronto serán padres por primera vez.
Él la abraza dichoso.

Paloma lleva tiempo ideando la forma de destruir a la nigromante y comienza a trazar un meticuloso plan para poder darle la estocada final a su enemiga cuando esta menos se lo espere.

«Ese día la gente va a descubrir quien eres en verdad.» «Te voy a desenmascarar y derribar la fachada de persona noble buena y respetable que te has construido» piensa la chica observando un artículo en un periódico en el que sale la foto de la bruja
«Lo único que lamentaré es el daño que podría sufrir tu hija, que por fortuna es muy distinta a ti.»

Paloma es una buena muchacha pero está sedienta de justicia. Quiere que Vannessa, la hechicera pague por lo que ha hecho y también dar con el paradero de su gemela.

Pero, ¿y si nunca la encuentra?

No, no puede pensar eso. Debe encontrarla o se sentirá incompleta como se ha sentido todos estos años desde que fueron separadas.
Lleva mucho tiempo buscándola desde que se enteró que era adoptada.
Entonces comenzó a investigar y descubrió que siendo niñas, ambas fueron dadas en adopción tras la muerte de sus padres.
Tiene que recuperar su vida su pasado y compartir todo lo que ha conseguido con ella, pues también le pertenece.
Si logra encontrarla, juntas desenmascaran a esa maldita mujer, su mayor enemiga.
Intuye que algo tiene que ver con la desaparición de su hermana gemela. Pudo haberlas confundido dado que son físicamente exactas
Era una modelo muy famosa y cuando desapareció, toda la prensa de sucesos comentó que aquel día fue a la playa para nadar un rato como hacia cada mañana.
Dan por sentado que le sucedió algo mientras nadaba y murió ahogada.

En casa del empresario, el misterio crece en torno a Milagros, ya que Victor no permite la entrada de nadie al lugar en el que la criatura marina descansa. Sus empleados ya comienzan a hacer comentarios sobre ella.
El cubano está pendiente de ella en todo momento y de su evolución.

Horas más tarde, la muchacha despierta, su cola de pez se ha secado del todo y ahora tiene unas hermosas piernas. Además está desnuda por completo.

—¡Piernas! ¡Tengo piernas! —exclama sorprendida.

Hacía tanto tiempo que no las sentía...
Vannessa no pudo evitar cuando le lanzo el hechizo, que si su cola de pez se secaba, Milagros volvería a recuperar sus hermosas piernas.
Después de todo nada de lo que ha hecho para destruir a Paloma ha dado resultado.
Ni siquiera cuando descubrió que eran gemelas e intentó acabar con la vida de la hermana de Milagros. Y ella está más cerca suyo de lo que imagina.

Milagros mira a su alrededor no sabe que hace allí ni como ha llegado. Cuando dirige su mirada al frente, se da cuenta que alguien la observa con fijeza y se sobresalta.

Tranquilízate. No es mi intención causarte ningún daño! —dice Víctor saliendo de entre las sombras y acercándose a ella con cautela.

La sirena que se sabe desnuda, se aferra a las sábanas de la cama y se cubre con ellas.

—¿Cómo te encuentras? —pregunta el cubano apartando un poco el cabello de la sirena para ver su golpe.

La acaricia con cuidado la cabeza, mientras ella le mira atemorizada.

—¡Vaya parece que tienes un buen chichón en la cabeza! En unos días habrá desaparecido. No te preocupes por nada. Estarás bien atendida. —dice él.

La sirena no comprende porque el humano la trajo hasta allí. Es de sobra conocida la mala fama que tienen los mortales entre los seres del mar.

«¿Qué pretenderá?» piensa Milagros observándole
«¿Me torturará y me matará hoy mismo?»
«¿O por el contrario me exhibirá como un trofeo de caza para ganar dinero a mi costa y luego acabará con mi vida?» se pregunta ella.
«Los humanos no son muy buenos.» «No se puede ni se debe confiar en ellos.»

La sirena sabe muy bien de lo que habla. Hasta hace un año ella era una humana, no una sirena. Sufrió la maldad y la envidia por parte de las mujeres que disfrutaban haciéndole daño y también la de algún novio que ella pensó que era un hombre, pero que resultó ser un ser infiel, machista y que en alguna ocasión trató de agredirla. Eso fue algo, que por fortuna, no logró gracias a sus conocimientos de Artes Marciales, que práctica desde niña y en las que es una experta.
Siempre ha ocultado lo que sabe hacer porque la mayoría de los hombres que conoce huye de mujeres más fuertes, inteligentes e independientes que ellos.

Es una cuestión de "ego masculino."

La nereida no piensa quedarse a averiguar que planes tiene para ella el mortal. No parece un mal tipo, pero es un humano.

Vannessa, una conocida empresaria farmacéutica desea envenenar el mar para así evitar que la joven que ella convirtió en sirena, se vengue de ella en algún momento. Lleva días soñando lo mismo.
Dos mujeres con el mismo rostro y un fuerte vínculo logran no solo desenmascarla ante todo el mundo y arruinarla, sino también destruirla.
Pero lo peor es contemplar el rostro de su adorada hija mirándola con una mueca de reproche en su cara.

—¿Cómo has sido capaz de algo así, madre? —le dice su vástaga en el sueño cada noche

Eso es algo que la tortura. Pensar que su adorada hija, aquella por la que ha hecho tantas cosas pueda llegar a odiarla le quita el sueño y no va a permitir que nadie haga que Julia desconfíe de ella.

Su hija mientras tanto recorre un centro comercial en busca de ropa para su futuro bebé. Aunque aún es muy pronto para saber el sexo de la criatura que viene en camino tiene mucha ilusión por comenzar a comprarle cosas. Comprará prendas de vestir blancas para que cuando su retoño venga al mundo pueda usarlas con independencia de si es niño o niña.
Su esposo recuerda su historia de amor con ella.
Julia demostrando el gran corazón que posee renunció a él pese a amarle con toda el alma para que fuese feliz con Paloma.
Un buen día sin embargo, la joven que amaba el que ahora es su marido desapareció misteriosamente y sin dejar rastro. Una actitud extraña en Paloma, ya que ni siquiera avisó de su marcha a su familia. No era propio de ella.
Fue entonces cuando él se dió cuenta de la verdad.
Le preocupaba lo que le hubiese podido ocurrir a la joven, pero eso era todo.
A la que amaba, la que deseaba ver cada día, a la que añoraba y de la que extrañaba su cercanía era Julia. La belleza de Paloma le volvió loco, pero su corazón le pertenecía a Julia.

En casa del empresario Milagros recuerda el sueño que ha tenido hasta hace un rato. Dos niñas pequeñas de cabello negro, largo y piel tostada jugaban en la playa.
Se salpicaban de agua mutuamente, mientras dos personas adultas que parecían ser sus padres las regañaban pero con una sonrisa en los labios.
Paloma que es ahora una mujer rica, decide organizar una fiesta de disfraces para las familias y personas más pudientes de la ciudad.
Esa será la ocasión perfecta para aproximarse a su enemiga sin que descubra su identidad.

—Y cuando te encuentre a ti, hermana, las dos juntas acabaremos con esa mujer de una vez y para siempre.
Sé que ella está detrás de tu desaparición, aunque no tenga pruebas de ello. —dice Paloma con la imagen de Vannessa en si cabeza.

Ignorando que su enemiga ha regresado a Miami, la malévola bruja disfruta de fama y reconocimiento al recibir un premio.

Paloma cuenta los días que le quedan para volver a tenerla frente a frente.

En casa de Victor, la sirena sigue siendo objeto de comentarios entre los empleados de la mansión.
Todos ansían verla, sobre todo por la manera tan extraña en la que llegó hasta allá. Es la primera vez que el hombre hace algo similar y la situación los tiene bastante desconcertados.

En el fondo del mar los amigos de Milagros se muestran preocupados por ella. Llevan horas sin verla y ya comienzan a angustiarse por su paradero. Tanto es así que todos deciden recorrer las profundidades oceánicas en su busca.

—¿Dónde puede estar? Hemos recorrido largas distancias sin resultado. —dice otra sirena de cabellos azules a una compañera de cabellos rojos.

—No lo sé, pero espero que no esté muy lejos.
Una criatura marina no puede ir más allá del mismo mar. —le responde a su compañera la otra sirena.

Mientras esto ocurre en el fondo del mar con los amigos de Milagros, ella aún con un ligero dolor de cabeza por culpa de la conmoción cerebral, hojea una revista que Victor dejó olvidada encima de su cama.
Todo parecen noticias del país y alguna que otra internacional. Nada del otro mundo. Lo que traen la mayoría de los periódicos.
Aunque hace como tiempo que es una sirena, recuerda perfectamente que es un periódico. Es de las pocas cosas de las que aún recuerda de su vida como humana. Y sin embargo no recuerda a que se dedicaba antes de convertirse en un ser del mar, cuál era su profesión.
Minutos después lo descubre al encontrar su foto en un articulo del periódico.
La sirena no puede evitar sorprenderse. Debajo de su fotografía viene un artículo que menciona la extraña desaparición de una modelo hace precisamente un año.
Allí hablan de ella, de su prometedora carrera como maniquí. Habría sido una modelo mundialmente famosa y cotizada, si no hubiese desaparecido sin dejar rastro. Milagros se sorprende aún más. Ignoraba que se dedicaba a eso.

«Era modelo y por lo que dice aquí tenía un prometedor futuro por delante» piensa la sirena.

De pronto Milagros comienza a recordar. Su vida anterior a su sorprendente e inexplicable transformación en una mujer con cola de pez en lugar de piernas.
Vivía una vida algo agitada debido a la gran cantidad de trabajo que tenía.
Gracias a su trabajo en el mundo del modelaje, visitó varias ciudades del mundo.
Ni tiempo tenía de ir al gimnasio para mantenerse en forma, y además lo odiaba. Le aburría.
Por eso aprovechaba cualquier rato libre que tuviera para ir a la playa y nadar un rato. La natación y el mar eso si la apasionaban.
Fue en uno de esos momentos cuando se transformó en sirena y sin saber muy bien porque.

Se la considera oficialmente muerta a pesar de que su cuerpo aún no ha sido encontrado dice la nota del periódico.

—¿Muerta?..¿Creen que estoy muerta? —se sorprende la sirena. —Tengo que decirle al mundo que no estoy muerta, pero, ¿cómo?

Luego Milagros recapacita.

—¿Y dónde les digo yo que he estado durante este tiempo? No puedo decirles la verdad. Me tomarían por loca. He de regresar al mundo. Quizás tenga familia y amigos que me estén buscando. Mi secreto estará a salvo siempre y cuando no moje delante de la gente porque si eso ocurre estoy pérdida. —piensa la sirena en voz alta.

Milagros duda entre decir al mundo la verdad y arriesgarse a ser tomada por una demente con las consecuencias que ello puede traerle. O puede callar y retornar al mar.
Sigue siendo una sirena, aunque en ese momento tenga dos hermosas y bronceadas piernas en lugar de su cola de pez y parezca una mujer mortal más.
Pero tan sólo es apariencia porque en cuanto una sola gota de agua toque su piel, su bonita cola de sirena volverá a aparecer. Entonces deberá regresar al que es su hogar desde hace un tiempo; el mar.

Paloma organiza todos los preparativos de la fiesta de disfraces que celebrará dentro de un par de noches.
El detective que contrato hace un año cuando Milagros desapareció en el océano para encontrarla, todavía no dispone de pista alguna sobre su paradero.
Las hermanas estuvieron separadas toda su vida.
Cuando descubrió que era adoptada, Paloma comenzó a investigar acerca de su familia biológica.
El detective que contrató le informó de lo que había descubierto. Así se enteró que sus padres biológicos habían perecido en un accidente de tráfico cuando se dirigían a la boda de unos amigos. Su hermana y ella tenían cinco años por aquel entonces. Como sus padres no tenían familia que las pudieran acoger, ambas fueron separadas y adoptadas corriendo distintas suertes.

En su mansión, Victor recibe una invitación precisamente para la fiesta de disfraces de Paloma. Aunque no le gustan las fiestas, el empresario hará una excepción con esa fiesta. Es un evento original. Una fiesta de disfraces. Puede ser divertido.
Además la persona que la organiza, Paloma, es su mejor amiga. Hace años que no la ve y le ha pedido que no desvele a nadie que es ella quien da la fiesta.
Días después, Victor le propone a una más que recuperada Milagros que le acompañe a una fiesta de disfraces que se celebra esa misma noche.

—Te acompañaría encantada pero no tengo nada que ponerme. Además dudo mucho que una sirena sea la compañía adecuada. —dice ella.

—Nadie sospecharía que eres una sirena. Nada en ti hace sospecharlo. Además serías la mujer mas hermosa de la fiesta. Llegando contigo seguro seré el centro de atención. —se sincera el empresario mirándola a los ojos. —Y por lo de no tener que ponerte no te preocupes. Enseguida lo soluciono. Ahora date una ducha rápida y...—Victor mira las piernas de la sirena, donde debería estar su cola de pez. —Olvida lo que acabo de decir. No sé que me pasaba por la cabeza cuando dije semejante cosa.

—Lo sé. Sé lo que es una ducha. Solo soy sirena desde hace poco más de un año.
Quiera o no tendré que mojarme para darme una ducha. No puedo estar sin bañarme siempre. Pero que nadie entre aquí hasta que no esté lista. No me gustaría que me descubrieran. —dice ella.

—Te prometo que nadie más entrará aquí. —le asegura el empresario marchándose de la habitación.

Milagros entra en el cuarto de baño de su habitación. Entra en el plato ducha y se sienta. Sabe que en cuanto abra el agua y toque su cuerpo, su cola, su preciosa cola azul aparecerá de nuevo y no podrá mantenerse en pie. Entonces podría caerse y hacerse daño otra vez.
Como puede abre el grifo del agua fría y enseguida su cola aparece. Enjabona su cuerpo con un gel de p.h. neutro y lava su larga cabellera negra con la misma suavidad con la que lava su preciosa y brillante cola de sirena.
Cuando termina de bañarse, cierra el grifo y se estira un poco para tomar una toalla.
Sale como puede del baño, arrastrándose y comienza a secarse la cola con la toalla.
Esto le lleva aproximadamente una media hora. Cuando sus piernas vuelven a aparecer se pone de pie, toma un albornoz se lo pone y comienza a secarse el cabello con un secador. Lo hace con mucho cuidado para que su cabello húmedo no toque la piel. Si eso llegara a ocurrir se convertiría de nuevo en una sirena y tendría que comenzar de nuevo todo el proceso.

Uno de los empleados de Victor llama a la puerta de la habitación. Cuando Milagros abre, le entrega una caja de grandes dimensiones. Le da las gracias al empleado y cierra la puerta. Deposita la caja sobre la cama y abre la tapa. Lo primero que ve es una nota del naviero.
La toma entre sus manos y la lee.

A veces la verdad es nuestro mejor disfraz.

Después saca el disfraz del interior y al verlo sonríe.
Enseguida comprende el significado de la nota.

—Todo lo que dices es cierto. Eres un hombre muy inteligente, noble y guapo Víctor.

En su casa, Vannessa, la bruja se pone el disfraz de ángel que ha alquilado para la fiesta.

Paloma por su parte ha escogido un disfraz de la diosa de la justicia.

—Porque eso es lo que habrá a partir de ahora; justicia. —dice la gemela de Milagros colocándose como detalle final un antifaz que oculta su y identidad, algo obligatorio para los invitados de la fiesta.

Aquel evento es especial sin duda.

La hechicera ignora que su fin está a tan solo unas horas.
Lo único que la intriga es la identidad de la anfitriona de la fiesta a la que ha sido invitada.
Es una mujer muy misteriosa.
Al parecer desde su llegada a Miami nadie ha podido verla.
La madre de Julia se pregunta porque es tan misteriosa. Ella conoce a todas y cada una de las mujeres ricas de la ciudad, pero esta es huidiza.

—Con toda probabilidad será una de esas nuevas ricas que desean hacerse las interesantes. —dice la bruja mirándose al espejo.

Tanto misterio la intriga un poco. Sin embargo no le preocupa demasiado ya que esa noche, en la fiesta se desvelará la incógnita.
Poco imagina que esa noche no solo conocerá la identidad de la persona que la invitó al evento, también su vida cambiará de un modo que ella no se imagina.
Paloma por su parte anhela que llegue el momento en el que ambas estén cara a cara y sin máscara delante de todo el mundo. Es necesario que la gente sepa la clase de persona que es Vannessa, para que no confíen en ella y actúen con precaución.
Esa mujer se va a arrepentir de lo que ha hecho.
Dentro de un par de horas su imagen de mujer elegante, con clase y bondadosa caerá para siempre.
Milagros y Victor salen de casa del cubano en dirección a la fiesta. Él disfrazado de tritón, ella de sirena. Es la mejor forma que ha encontrado para protegerla.
Si ambos van disfrazados de seres acuáticos, la gente no reparará tanto en ella.
Se fijarán en ella por su espléndida belleza, no por su condición de sirena.
Además, ¿quién va a creer que es una sirena? Ya nadie cree en los seres mitológicos, ni en su existencia. Tan solo unos pobres ilusos.
Jamás imaginarían que Milagros que va disfrazada de sirena, es en verdad una sirena auténtica.
Los invitados comienzan a llegar a la fiesta y entregan sus invitaciones a los porteros.

Mila y Victor llegan pocos minutos después y el empresario entrega su invitación al encargado de controlar el acceso a la fiesta.
Todos los asistentes deben llevar una máscara que oculte sus rostros antes incluso de entregar sus invitaciones a los encargados de seguridad. Se quitarán las máscaras en el momento en el que la anfitriona lo pida.

Nadie sabe quién es Paloma, solo Víctor y hasta que ella no se lo indique fingirá no conocerla. Ella estrecha la mano de todos los asistentes, incluida Vannessa, que le presenta a su hija Julia y a su esposo, ignorando que ya los conoce. La hermana de Milagros se sorprende al saber que el hombre que la amaba se ha casado con su rival.

«Desaparecí durante mucho tiempo por culpa de esta maldita mujer que me lo quitó todo, incluido el amor del hombre que yo quería.» «Me las pagarás» piensa mientras la mira con un profundo odio. «Al menos te casaste con una buena persona» piensa mirando al hombre amado «Por fortuna eres muy distinta a tu madre.» «Hazle feliz.» «Es un gran hombre» piensa Paloma mirando esta vez a su rival.

Luego la organizadora del evento saluda a Milagros y un extraño sentimiento la invade cuando le toca la mano a la sirena. Algo que también siente la acompañante de Víctor.

A medianoche la anfitriona pide un poco de atención, pues desea hablar a sus invitados.

—Hace poco más de un año era una mujer feliz. Tenía a mi lado a un hombre maravilloso, un buen trabajo y descubrí que tenía una hermana gemela a la que empecé a buscar. La vida me sonreía hasta una maldita mujer trató de asesinarme para borrarme del camino de su hija. La misma mujer que sospecho hizo desaparecer a mi hermana al confundirla conmigo.

Vannessa, que nunca ha tenido ni un pelo de tonta, comienza a sospechar que es ella, la mujer de la que habla esa joven. ¿Pero ¿quién la está acusando?

-Creo que ha llegado el momento de que nos mostremos como somos en realidad y nos quitemos las máscaras. -dice Paloma quitándose el antifaz.

Todo el mundo la imita y se desprende de él. Todos menos la nigromante.
Cuando Paloma ve el rostro de Milagros, se da cuenta que acaba de encontrar a su hermana. Impresionada se le acerca y la abraza.

—¡Hermana, por fin te encontré!

—¿Qué? No entiendo. ¿De qué está hablando? —dice ella sin entender.

—Te lo explicaré más tarde. Te lo prometo. —le dice Paloma tomándola de una mano. —Ahora acompañarme. No te preocupes Victor no os separaré por mucho tiempo. —dice la joven con una enigmática sonrisa.

Las gemelas se acercan a la hechicera y Paloma se enfrenta a ella.

—¿Por qué no te quitas el antifaz, Vannessa? ¡Cobarde!

Ella se gira hacia su enemiga y en lugar de huir como tenía previsto la mira con odio pero sin quitarse la máscara.
Finalmente es Paloma quien se lo arrebata.

—¿Cómo te sientes al estar frente a las dos mujeres de las que trataste de deshacerte? —dice Paloma.

—¡Esta mujer está loca! No la hagan caso. —se defiende ella.

—¿Qué crees que pensará la gente cuando descubra que detrás de esa fachada de mujer respetable, se esconde una mujer inmoral que intenta hacer desaparecer a la rival de su hija por el amor de un hombre? ¿Y qué pensarán sobre como contaminas el mar, deshaciéndote de los sobrantes de tu empresa farmacéutica para así no tener que pagar para reciclarlos?

Julia mira a su madre y enseguida comprende que todo de lo que la acusan es cierto. La conoce muy bien y su cara la delata.

—¿Cómo has sido capaz de algo así, madre? Ahora comprendo porque tú. —dice Julia mirando a su esposo. —corriste a mi lado cuando ella desapareció. Creíste que no volverías a verla y por eso viniste a mi. —se lamenta con tristeza queriendo marcharse.

Paloma la detiene.

—No, espera. Le conozco.
—dice Paloma mirando a su antiguo amor. —Si él está contigo es porque te ama. A mí nunca me miró como te mira a ti. Te ama. Lo sé. —mira a Julia. —En cuanto a ti. —se dirige a la nigromante. —Es hora que pagues por todo lo que has hecho. Las autoridades se encargarán de ello gracias a las pruebas que les entregué.

—Si lo que dice Paloma es cierto y ambas son víctimas tuyas, espero que pagues por lo que has hecho. —le dice su hija.

Julia que al fin ya se ha dado cuenta de como es su madre de verdad, fórmula un deseo en silencio pidiendo que su progenitora deje de ser poderosa y sea una mujer como el resto.

—Que todo aquello que te hace poderosa desaparezca para siempre.

La hija de la bruja sigue sin saber que su madre es una bruja y por lo tanto ella también, y que también tiene poderes mágicos. Sin saberlo ha acabado con la magia de su madre para siempre.

—¡Vosotras dos no podéis conmigo! —dice la bruja. —¡Te transformaré en un maldito pez como hice con tu hermana!

Vannessa lanza un encantamiento para convertir también en sirena a Paloma, pero es en vano.
Por muchos conjuros que pronuncia ninguno da resultado.
La gente la llama loca y se ríe. Minutos después la policía aparece allí y se la lleva detenida.

En ese momento Paloma le explica a Milagros todo lo y sabe acerca de sus padres, su muerte años atrás y cómo las separaron creciendo así lejos la una de la otra.

—A mi no me cabe ninguna duda de que somos hermanas. Pero una prueba de ADN nos lo puede confirmar. Y quiero tener esa prueba en mi poder. —dice Paloma.

—Como quieras. Pero una vez que nos la hayamos hecho tendré que marcharme. —se sincera Mila.

—¿Marcharte? No entiendo. —le pregunta Paloma.
—Yo ya no pertenezco a este mundo. Debo regresar al mar. Soy una sirena. Si me quedo estaría en peligro, ¿lo entiendes verdad? —la sonríe Milagros.

—Sí, pero no será fácil perderte de nuevo ahora que te acabo de encontrar. —responde su hermana apesadumbrada.

—No me perderéis. Podréis venir a verme cada vez que queráis. —sonríe ella. —Para mí tampoco será fácil, pero es lo que debo hacer.

Julia acude a ver a su madre a prisión para reprocharle lo que ha hecho.

—Todo lo hice por ti, hija. —se justifica.

—No debiste hacerlo. Yo nunca te lo pedí. Madre necesitas ayuda. Te pusiste a decir cosas incoherentes que tú llamabas conjuros.

—Soy una bruja muy poderosa y tú también lo eres. Algún día lo descubrirás.

—Madre por favor no digas esas cosas. La gente creerá que estás loca. Solo soy una mujer como las demás. No tienes nada de poderosa, solo tu dinero y ya de nada te sirve. Ya no te pertenece.

Dime que no lo has hecho, Julia.

—¿Hacer qué madre? No entiendo.

—Pronunciar un conjuro para arrebatarme mis poderes.

—Deja de decir eso, madre. Yo no soy bruja. Ni tú tampoco. Lo único que desee y deseo es que lo crees que te hace poderosa desaparezca y así ha sido. Ya no tienes poder ni riqueza. Ahora tendrás que pagar por tus delitos en la celda de una prisión y serás como el resto.

—Aunque no me creas eres una bruja muy poderosa, tanto que tu deseo me quitó mis poderes. Cuando se es tan poderosa como tú, no se necesitan conjuros para lograrlo.

Días después Mila y Paloma recogen los resultados de su prueba de ADN. Son positivas. Ambas son hermanas.
Victor y Paloma acompañan a Milagros de regreso al mar.
Antes de entrar la sirena gira la cabeza y los mira. Después se zambulle en el agua.
Sin embargo algo raro sucede.
Milagros sigue sintiendo sus piernas. Su cola ha desaparecido. No aparece. No comprende que ocurre.
De pronto lo entiende. Aquella mujer debía ser una bruja real que la hechizó, eso debe ser. Quizás ahora que perdió sus poderes el hechizo se rompió.
Cuando Paloma y Víctor la ven regresar caminando se miran sin entender

—Creo que ya no soy una sirena. Esa malvada mujer debía ser una bruja real y al perder sus poderes sus hechizos se rompieron. Es la única explicación que le encuentro al hecho de no ser ya una sirena. —les dice Milagros a Paloma y al hombre que ama, Víctor.

—Pensarás que soy egoísta, que somos egoístas pero nos alegramos de ello. Eso quiere decir que te tendremos a nuestro lado siempre. —dice siempre.

Milagros sonríe.

—Tengo que despedirme de mis amigos del mar para siempre. —dice Mila. —Y quiero que me acompañéis. Pero debéis prometerme algo. —les pide.

—¿Qué cosa? —dice Víctor.

—No podéis contar nada de lo que veáis. Nunca. A nadie. —les dice la antigua sirena.

Ambos se lo prometen y segundos después los tres se sumergen en el océano.
Tardan un poco en llegar al lugar donde se halla la colonia de sirenas y tritones en la cual vivía. Los
seres del mar se sorprenden al ver a las dos gemelas juntas.
Milagros les hace partícipes de lo ocurrido en su vida desde que desapareció y les explica porque ya no es una sirena.

—Se muy feliz amiga en tu nueva vida. No nos olvides. —le dice una nereida que era la mejor amiga de Mila allí.

—Eso nunca. —la abraza la joven.

Días más tarde las gemelas juegan en la misma playa en la que lo hicieron años atrás siendo niñas y al igual que entonces se salpican con agua mientras Víctor las graba sonriendo con su cámara digital.
Luego Paloma toma la cámara de su cuñado y graba a Milagros y Víctor corriendo felices por la orilla del mar, abrazándose y besándose.
Ahora Paloma se siente completa al fin.

FIN


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